Desde Federación Patronal ART observamos con creciente preocupación cómo el cambio climático intensifica las olas de calor y expone a las personas trabajadoras a riesgos cada vez mayores. El estrés térmico en los entornos laborales puede provocar efectos inmediatos como mareos, fatiga, disminución de la concentración y golpes de calor, y aumentar también la probabilidad de accidentes de trabajo.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que las personas trabajadoras suelen estar más expuestas al calor que la población general, especialmente quienes realizan tareas al aire libre o trabajos físicamente exigentes, así como quienes se desempeñan en espacios cerrados sin ventilación ni climatización adecuadas. Además, existen grupos particularmente vulnerables, como personas gestantes, adultos mayores y trabajadores de pequeñas empresas. Según datos de la OIT, de no adoptarse medidas preventivas, hacia 2030 se perderá el equivalente a más del 2 % del total de horas de trabajo a nivel mundial, lo que representa alrededor de 80 millones de empleos a tiempo completo y una reducción estimada de 2.400 millones de dólares del PIB global.
Frente a este escenario, consideramos fundamental avanzar no solo en estrategias de mitigación del cambio climático, sino también en políticas de prevención en los ámbitos laborales que protejan la salud de las personas y garanticen la continuidad y sostenibilidad de las organizaciones. La planificación de las jornadas, las pausas de descanso e hidratación, la adecuación de los espacios de trabajo y la capacitación son medidas clave para reducir los riesgos asociados al calor extremo.
En este marco, desde nuestro Programa Bienestar Laboral desarrollamos el contenido “Calor en el trabajo: cómo prevenir riesgos durante el verano”, junto a la Lic. en Seguridad e Higiene María Sol Vázquez donde brindamos recomendaciones prácticas para identificar riesgos, prevenir el estrés térmico y promover entornos de trabajo más seguros durante los meses de altas temperaturas.
