Javier Bortino conversó con la revista Todo Riesgo acerca de la renovación de los contratos que vencieron el 30 de junio.
La última renovación de contratos mostró un mercado más exigente, con fuerte participación de reaseguradores locales y una dolarización creciente de los programas para preservar límites y prioridades. Aunque hubo cierta mejora en los mecanismos para realizar pagos al exterior, todavía persisten restricciones y deudas que influyeron en la capacidad ofrecida, especialmente por parte de reaseguradores internacionales. A esto se sumó un ajuste en coberturas catastróficas marcado por eventos climáticos de alta severidad y por un escenario global de mayor siniestralidad.
En este contexto desafiante, donde las condiciones se endurecieron y el mercado local ganó protagonismo, distintos actores del sector compartieron su mirada sobre cómo se desarrolló el proceso de renovación. Entre ellos, las palabras de Javier Bortino aportan una visión clave sobre las dinámicas y decisiones que marcaron esta etapa.
El período más duro del año, donde se concentra el vencimiento de la mayoría de los contratos automáticos del mercado asegurador, transcurrió en un contexto difícil y desafiante porque reinan la inestabilidad e incertidumbre en nuestro país. Nuevamente, y al igual que el año anterior, el proceso se vio demorado y gran parte de los contratos del mercado a fines de junio se encontraban abiertos. Por ello tuvimos que mantener la cobertura para seguir negociando con las cedentes durante casi todo julio. Esperamos que muchas de ellas cancelen sus saldos pendientes.
Otro fenómeno que se profundizó es la demora en los pagos. Tanto reaseguradores internacionales como nosotros –los locales– tomamos la decisión de no renovar contratos con saldos impagos ya que transcurrió toda la vigencia. Con la inflación reinante, más la tasas negativas de rentabilidad, el costo de no disponer de los fondos generados por las primas es muy importante y deteriora nuestra fortaleza financiera con la que luego debemos hacer frente a los siniestros.
La falta de apetito de los reaseguradores internacionales fue notoria ya que algunos sólo renovaron aquellos contratos de las cedentes que consideraban estratégicos y no brindaron soporte para nuevos clientes. La dolarización de los contratos fue una constante porque es necesario mantener el valor de los límites y de las prioridades, aunque existan cláusulas de estabilización que tienen en cuenta la combinación de inflación y devaluación. Ante las variables exageradas de nuestra economía, terminan operando de manera irregular y afectando en mayor manera a alguna de las partes. Renovamos la mayoría de las participaciones que expiraban y también logramos brindar respaldo a nuevas cedentes que confían en nosotros para el resguardo de sus capitales. Por lo tanto, estamos muy conformes con la tarea realizada.
Con respecto a las restricciones en los pagos al exterior, el Gobierno actual estableció mecanismos para hacernos de dólares con el fin de pagar las primas de reaseguro ya que se trata de una importación de servicios. Dividido en flujo y stock, con la adquisición de bonos BOPREAL que fueron creados para importadores o para aquellos con mayor acceso a dólares financieros como el contado con liquidación, el mercado tuvo una alternativa para cancelar sus obligaciones.
De todos modos, el costo de hacerlo es muy importante y radica en una enorme pérdida económica por la devaluación ocurrida sobre fines de 2023 y la brecha cambiaria existente con el dólar oficial, que es el tipo de cambio al cual todos (cedentes y reaseguradores locales) cobramos nuestras primas. La metodología establecida en la actualidad, sea por lo normado o por la interpretación que hacen las entidades financieras de la norma, no es completamente aplicable al reaseguro porque se pretende abonar las deudas devengadas. Por ejemplo, en facultativos, la prima total se paga a los 90 o 120 días del inicio de la vigencia y no en cuotas trimestrales o mensuales. Por lo tanto, es imposible acceder al Mercado Unico y Libre de Cambios (MULC) para cancelar nuestras obligaciones.
Operamos y brindamos cobertura en todas las líneas de negocios. Ejemplo de ello son incendio y riesgos aliados (incluyendo integral de comercio, integral para consorcios, todo riesgo operativo y combinado familiar), seguro técnico (todo riesgo de construcción y todo riesgo de montaje, rotura de maquinarias, equipos electrónicos y equipos de contratistas), robo y riesgos similares, responsabilidad civil para contratistas de gas y petróleo, transportes de mercaderías (marítimo, aéreo y terrestre), responsabilidad civil, aeronavegación, caución, automotores (casco y responsabilidad civil), riesgos del trabajo, vida y accidentes personales, entre otras.
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